Tres innovaciones del Acuerdo Final de Paz según el representante del Instituto Kroc en Colombia

De acuerdo con Borja Paladini, los Acuerdos de La Habana incorporan el enfoque étnico y el de género como ningún otro en el mundo.
borja

El Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y la antigua guerrilla de las Farc contiene enfoques e instrumentos que otras negociaciones de paz celebradas en el país y en el mundo no contemplaron. Y eso, dice Borja Paladini, representante del Instituto Kroc en Colombia, lo hace innovador. Tres elementos, según el experto en construcción de paz, marcan la diferencia:

  1. Las causas raíz

Los Acuerdos de La Habana integran y desarrollan, como pocos en la mundo, las “causas raíz” de la guerra. Temas sustantivos discutidos durante los diálogos tales como el conflicto agrario, la apertura política, la calidad de la democracia, la lucha contra las drogas ilícitas, la atención a las víctimas y las medidas orientadas al desarrollo y a la modernización del país son abordados de manera integral. Y el hecho de haber incorporado tan equilibradamente esos aspectos junto con otros elementos esenciales como el cese al fuego, la dejación de armas y la reincorporación de excombatientes es, según el Institutito Kroc de Estudios Internacionales para la Paz, un paso decisivo en la superación de la violencia armada. 

  1. Enfoques transversales

Según un informe publicado por Kroc el pasado noviembre, “el Acuerdo de La Habana incorpora, como ningún otro, el enfoque de derechos humanos”. Esto quiere decir que “todas sus medidas y disposiciones buscan que el Estado colombiano garantice, promueva y proteja los derechos fundamentales de todos sus ciudadanos”, explica Paladini.

Ese enfoque de derechos incluye, a su vez, un enfoque de género, otro étnico y otro territorial, lo que, al parecer del Instituto, es una de las características más distintivas del Acuerdo Final.

De hecho, los investigadores de Kroc señalan que el enfoque de género incorporado en el Acuerdo representa “un hito en materia de construcción de paz a nivel internacional”, pues crea medidas concretas para promover la igualdad de derechos y la representación de las mujeres en la transición hacia la paz. Dichas medidas -agregan los investigadores-  abordan “la discriminación estructural y el impacto desproporcionado del conflicto sobre las mujeres y las niñas”, algo que en otros contextos de búsqueda de la paz no se había contemplado.

  1. Los instrumentos de salvaguardia y verificación

El Acuerdo Final de Paz, manifiesta Paladini, es el que más medidas procedimentales y mecanismos de salvaguardia, verificación y resolución de disputas desarrolla. Esto -señala el Instituto Kroc en su informe-, sumado al gran apoyo internacional con el que cuenta el proceso de implementación, evidencia “que el acuerdo está muy bien diseñado”.

“Si esas medidas procedimentales y de salvaguardia funcionan se incrementa la posibilidad de que los acuerdos tengan una implementación exitosa”, agrega Paladini. No obstante, investigadores de Kroc advierten que la implementación de todo acuerdo de paz es un proceso complejo (más aún en un país tan extenso y plural como Colombia) y que normalmente no avanza al ritmo de las expectativas de la ciudadana y de las partes firmantes.

“En lugares como Guatemala, El Salvador e Irlanda del Norte la implementación tomó tiempo. En esos países, de hecho, aún hay instituciones encargadas de implementar lo que se acordó hace 20 o 15 años”, apunta Paladini.

Sin embargo, mientras la implementación avanza es preciso buscar “espacios de conciliación, donde aprendamos a relacionarnos y comunicarnos mejor, a reconocernos mutuamente y a entender que es con el otro-diferente con quien tenemos que resolver los problemas”, concluye el experto.