Líderes sociales: indispensables para consolidar la democracia en el país

Dos investigadores en temas de paz explican por qué los liderazgos regionales son esenciales en un momento de transición como el que atraviesa Colombia.
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En diferentes ciudades del país se han realizado plantones ciudadanos para exigir que se detengan los asesinatos de líderes sociales. Foto: Cortesía de Federico Carranza Carvajal, Medellín.

Superar un conflicto armado como el colombiano supone cualificar la democracia y propiciar una apertura política para que todos los ciudadanos, sin distinción de género, etnia, posición social o ideología, puedan participar vigorosamente en la vida pública y movilizar sus reivindicaciones sociales en el marco de la legalidad.

Esta idea, que fue un eje clave de discusión durante los diálogos de La Habana, quedó plasmada en el segundo punto del Acuerdo Final de Paz, cuyas disposiciones le apuestan, entre otras cosas, a fomentar el pluralismo, a enriquecer el debate político, a fortalecer los movimientos y organizaciones ciudadanas, a estimular los liderazgos sociales y a garantizar que esos liderazgos se ejerzan de forma segura.

Es un reto complejo: vigorizar la democracia implica proscribir la violencia como método de acción política, pero también supone animar la deliberación cívica, la cultura participativa y el involucramiento de las comunidades en la discusión de los asuntos públicos. 

En el Acuerdo de Paz se reconoce que esa no es tarea de un sólo sector y que de muchos actores depende que la apertura democrática sea exitosa. El rol que juegan los líderes sociales en las regiones, por ejemplo, es indispensable; por eso, los asesinatos perpetrados en su contra resultan preocupantes. No hay un consenso en la cifra de esos homicidios, pero el balance que hacen las organizaciones que llevan el registro es alarmante. La Organización de Naciones Unidas ha documentado 143 casos entre 2016 y lo que va corrido de 2018 y el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) registró 170 casos sólo en 2017. 

Mimbre habló con dos expertos en construcción de paz y democracia sobre el valor de esos liderazgos en un momento de transición como el que vive Colombia. Estas son algunas de sus reflexiones:

Líderes sociales: articuladores de sueños

“Hace meses los líderes sociales están en la mira de distintos actores armados. Y frenar la ola de violencias perpetradas en su contra nos obliga a reconocer el valor de su trabajo para la consolidación de la democracia en el país”, dice María Emma Wills, estudiosa de los derechos humanos e investigadora de la violencia en Colombia.

De acuerdo con Wills, los líderes sociales son los grandes articuladores de sueños, proyectos y esperanzas colectivas. Por eso, señala, “cuando se cercena la vida de uno de ellos no sólo se acribilla un individuo, sino el proceso comunitario de exigencia de derechos que se cataliza a través de ese liderazgo y por medio de la palabra”.

Haber terminado la guerra con uno de los actores del conflicto es una oportunidad inigualable, según la investigadora, para empezar a valorar el carácter pacífico de las movilizaciones sociales que encabezan los líderes, así como sus esfuerzos por estimular el diálogo democrático en sus territorios.  

Los gestores de paz son nuestros conciudadanos

“Si algo distingue una democracia de otro tipo de regímenes es la capacidad de reconocernos los unos a los otros como sujetos de derechos y es hora de que reconozcamos a los líderes sociales como tal”, dice Wills.

La búsqueda de la paz, afirma la investigadora, debería permitirnos superar las prácticas de estigmatización que nos han impedido ver a los gestores comunitarios como verdaderos conciudadanos, dignos de respeto y solidaridad.

“Una de las mayores esperanzas de este proceso de transición es la posibilidad de entender que esos luchadores territoriales hacen parte de la misma comunidad nacional a la que el resto de los ciudadanos pertenecemos y que, por tanto, su bienestar y el cuidado de su vida nos convoca a todos”, señala Wills.

 

La paz también se gesta en espacios pequeños

Alejandro Castillejo, director del Centro de Estudios Críticos de las Transiciones de la Universidad de los Andes, plantea que una de las mayores expectativas que genera el actual escenario transicional “es la posibilidad de descubrir los ‘pequeños proyectos de paz’ que líderes anónimos han venido impulsando en sus territorios y que para muchos colombianos han pasado desapercibidos”.

De acuerdo con Castillejo, el trabajo de los líderes sociales evidencia que la paz no sólo ocurre en los centros administrativos del país, sino que también se gesta en lugares desconocidos por ciudadanos corrientes. “Allí -dice el académico- hay personas que diariamente están reconstruyendo los tejidos y las relaciones sociales que, con el tiempo, van a permitir que esta sociedad se estabilice”.

Lo importante, agrega Castillejo, es que la sociedad reconozca esos liderazgos locales por su trayectoria y su potencial transformador y no sólo cuando son acribillados por violencias como las de los últimos meses.